HARTAZGO

Mi opinión sobre lo publicado recientemente por la profesora del IES ISIDRO ARCENEGUI:

Niego la mayor a todos sus argumentos. Su amplio listado de tópicos basados en creencias sin evidencias, deja sin rigor científico sus percepciones personales, y pasan a formar parte de una versión u opinión más, que por los motivos que sean, se ha hecho viral en las redes, sin que nadie se haya parado a entrar en las profundidades del contenido de sus argumentos. Yo sí lo voy a hacer:

1.- No me atrevo a valorar sus vivencias en el aula porque las desconozco, pero el hecho es que aún existiendo casos individuales, su radiografía no representa la realidad. Estamos ante las generaciones mejores formadas en la historia de la humanidad, basada en modelos cada vez más afectivos y democráticos y menos autoritarios. El alumnado, al igual que cualquier adulto, exige afecto, se quiere sentir valorado y partícipe, y así lo reconoce la norma, la bibliografía especializada y la Neurorciencia,  por poner algunos ejemplos, y por supuesto lo exige la sociedad actual. Cuando así ocurre, todo es bien diferente. Modelos sociales democráticos exigen escuelas democráticas. La escuela autoritaria, el padre autoritario y el Dios castigador tuvieron su tiempo en un modelo social basado en la autoridad, la sanción y el castigo, muy lejos ya del 2017.

2.- Por otro lado, consultar a los 110000 docentes de Andalucía para cambiar la norma parece un imposible y creo que sinceramente es innecesario. Para ello existen grupos de trabajo formados por docentes, expertas y expertos,… seleccionados por trayectoria, criterio de zona, prácticas de éxito y rigor científico en la literatura sociológica, pedagógica y psicológica, con sesgos más conservadores o progresistas, eso sí, pero que toman decisiones  dentro de unos parámetros éticos y actualizados a la sociedad actual, que no al blanco y negro, aunque a veces de la sensación.

3.- En lo que a formación se refiere, el profesorado, entre nuestras obligaciones, está la de cumplir un horario irregular de computo anual y por el que se nos paga. En ese horario se incluye la formación permanente, que en el caso de Andalucía es gratuita a través de los Centros del Profesorado (CEPS). Hay 32 en nuestra Comunidad, y cada centro educativo sostenido con fondos públicos está adscrito a uno de ellos. Es función del profesorado del centro, y de esta docente como parte del equipo docente, hacer demandas formativas de acuerdo a sus necesidades que quedará reflejado en un Plan de Formación del Profesorado del propio centro, para que los CEPS puedan diseñar actuaciones formativas de manera coordinada, acordes a esas necesidades y no a creencias o imposiciones de los CEPS.

4.- En cuanto a la autoridad del profesorado, el aval que protege nuestros derechos es el proyecto educativo de cada centro (además de evidenciar nuestras obligaciones), así como la propia norma., quedando así protegidos de proteccionismos exagerados y demás argumentos vacíos que no llevan a ningún lado… ¿Existe factor de riesgo? Es evidente que existe, pero así es la vida, fue y seguirá siendo, salvo que desde la escuela, entre otros agentes,  consigamos marcar tendencia para las relaciones sociales presentes y futuras, y en ello estamos: metodologías activas, competencias sociales y cívicas, aprendizaje cooperativo,…

5.- Los niños y las niñas no deberían tener estímulos familiares negativos, ojalá! Hay que asegurar un sistema educativo de calidad, para que, en el peor de los casos, se pueda compensar esta situación. ¿Somos capaces de imaginar a un médico que se enfadara por tener solo a pacientes enfermos? La enseñanza no tiene derecho de admisión por cómo son las familias, sería aberrante,  y sí la obligación de educar de manera integral, lo que supone ir más allá de transmitir meros conocimientos. Es labor de los docentes hacer tutoría y por tanto, también interaccionar con las familias para sumar en esa educación integral de sus hijas e hijos. 

6.- Por último, a mi me parece que el discurso de su carta es reactivo, habla de expulsión, autoridad... Desconozco si es esa su actitud en el aula. Si que conozco actitudes similares en otras aulas que efectivamente apartan al alumnado del aprendizaje, la motivación e interés…estimula la desconexión y la aversión, y así está demostrado. Hoy se incluye en la normativa la necesidad de generar metodologías activas en el aula, de incorporar la emoción y la motivación intrínseca (neurociencia). Estas metodologías se apartan de los modelos expositivos tradicionales para centrar el aprendizaje en el alumnado y en las interacciones (aprendizaje por modelaje-neurociencia). Y queramos o no, la norma tiene que cambiar para adaptarse a los cambios, porque en pedagogía también hay innovación que  hay que legislar para  asegurar su inclusión en los centros.

Mi respuesta se basa poco en opinión y más en bibliografía especializada y normativa vigente. La única valoración personal que voy a hacer es la siguiente: si de hartazgo se trata, qué le diferencia de otras profesiones? Pero,  ¿qué diferencia tiene la docencia con otras profesiones? Que se trabaja con niñas y niños, adolescentes,… y requiere de profesionales a la altura de lo exigible. Dice una frase  “Difama, juzga, grita, que algo queda”. Le pediría datos más rigurosos del porcentaje de niños que ni estudian ni trabajan (omito otras denominaciones inventadas para descalificar), comparado con el número de títulos universitarios o  en ciclos formativos. Le pediría que analizara los motivos por los que en España hay un mayor porcentaje de repetidores y fracaso escolar,  ¿el agua que beben las familias y el alumnado les resta potencial en comparación con el resto de países? ¿Qué influencia ha ejercido la escuela para que haya tantos repetidores y adolescentes sin futuro profesional? 

La ciencia empieza a hablar de la “la clase inútil” entendida como el grupo de personas cuya formación le impedirá adecuarse al mundo tecnológico que nos está tocando vivir. Esta docente y  el profesorado en general estamos formando para el 2030 y para la actualidad? A quien culparemos en ese año? Los volveremos a llamar "ninis"? Necesitan aprender habilidades para adaptarse a un mundo cambiante en cuanto a las relaciones personales y sociales, y también profesionales, en donde la inclusión es clave como principio y como recurso para garantizar una educación integral coherente con el modelo de sociedad que queremos.

No tener salidas profesionales es un fracaso del sistema, no del alumno o la alumna. Es lamentable que sean ellas y ellos quienes tengan que cargar con una etiqueta que les señala directamente, como si fueran los responsables. Somos expertos en desarrollar protectores de autoestima. Seamos cuidadosos, sensibles y generosos con nuestro presente y futuro. Con niñas y niños que tienen derecho a serlo y a ser tratados con experticia y con mucho, mucho respeto, tanto como el que nosotros nos merecemos.

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