REFLEXIONES



Este fin de semana ha sido especial. He participado en el IV Encuentro Nacional de la Asociación Francesco Tonucci.Hace tiempo que le estamos dando vueltas a varias ideas que a continuación expongo y que también fueron expuestas en la sesión inaugural del citado Encuentro.

Actualmente la sociedad nos está proponiendo una serie de desafíos, que más que dificultades hay que plantearlos como auténticos retos. En este sentido, la educación tiene un papel fundamental porque es la vía para compensar, y no sólo en los rendimientos académicos, sino también en el pensamiento crítico, en el emprendimiento, en las habilidades para relacionarse socialmente o en la educación emocional.

 La normativa vigente es clara y contundente, planteando curriculums que aunque mejorables en cuanto a la organización por áreas, favorecen un trabajo en competencias básicas, por no decir por inteligencias múltiples. Parece obvio que trabajar bajo este planteamiento no es discutible, o no debería serlo, más aún estando en el año 7 después de LOE, pero lo es. A estas alturas, y después de haber introducido las tic en el aula o haber recuperado modelos de trabajo por proyectos o similar, cuyos referentes pedagógicos los ubicamos a principios de siglo XX, como Kilpatrick o Freinet, seguimos utilizando el constructo “PRACTICAS INNOVADORAS”, como si hubiéramos descubierto la pólvora.

 No pretendo ser irónico, ¿qué más da el concepto que utilicemos? En este caso, el fin justifica los medios, y los alumnos y alumnas que tienen “la suerte” de participar de estas metodologías en el aula, gozan de un presente y gozarán de un futuro tan satisfactorio, que aceptamos sin problemas eso de INNOVADORAS, aunque es cierto que dice bien poco de quien lo suscribe o suscriba.

Lo que no aceptamos es sentirnos en la obligación de entrecomillar “suerte” como una cuestión de azar que, como la lotería, ¡¡te puede tocar a ti!! Aunque puede que no. No aceptamos que la “INNOVACIÓN” esté en manos del voluntarismo y que no tenga reconocimiento de quienes nos dirigen, sopena que solicitemos algún proyecto. Suerte que para una parte del profesorado nuestro mejor reconocimiento es “la sonrisa”, la cara de ilusión, el gesto de complicidad o un simple gracias de mis 25-30, de vuestros 25-30. Pero esto no puede ni debe cegar otra realidad que hemos de evidenciar: seguimos luchando contra ruedas de molino, discursos populistas basados en recortes y que nos convierten en quijotes para lo bueno y para lo malo y, aunque tampoco nos importa mucho porque seguro que lo llevamos en los genes, nos llegamos a plantear, ¿y por qué los demás no? ¿Qué culpa tienen los niños y niñas?

 Merecen ellos y ellas y el profesorado proyectos educativos reales, con vigencia, con unas líneas pedagógicas claramente definidas y con un profesorado y unas familias que las asuman y les comprometa. No vale como único criterio haber sumado puntos para ir a este o aquel centro en el caso de la escuela pública o no valen contratos vitalicios en profesionales inmovilistas en la escuela concertada, es necesario un compromiso que le dé continuidad por citar algunos ejemplos, a las Comunidades de aprendizaje, a los centros de compensación educativa, a quienes trabajan si libro de texto o a un centro que apuesta por modelos y opciones pedagógicas en torno a trabajos por proyectos. Los niños y las niñas necesitan profesionales que sumen.

Tampoco basta con unas familias que apuesten por un centro educativo solo por proximidad a su domicilio y nada más. Las familias también deben tener un papel protagonista en la vida de los centros propuesto desde los mismos y también solicitado por AMPAS, padres y madres del consejo escolar y los delegados y delegadas de familia.

 Y a la hora de sumar, es absolutamente imprescindible incorporar nuevos aprendizajes y nuevos saberes para implementar en el aula. Durante este fin de semana o en otras tantas ocasiones he participado de la formación y del intercambio de experiencias, a veces en en mi tiempo libre, y en otras ocasiones además,  subvencionado por mi bolsillo. Está claro que la formación interesa, pero no a todo el mundo, ¿cuáles son los motivos que justifican esto? ¿La formación debería ser obligatoria? ¿Podemos tener médicos y médicas que no se actualicen?¿Y jueces?¿Y mecánicos? ¿El sistema educativo se puede permitir reproductores humanos de libro de texto sin más?

No quiero desperdiciar la ocasión y aprovechar para demandar una formación inicial y un acceso a la función pública de acuerdo a las necesidades actuales y futuras. El profesorado debe ser el mejor preparado y no sólo como transmisor de conocimientos que busquen rendimientos académicos. Un docente debe buscar una educación integral que favorezca en nuestros niños y niñas un desarrollo también afectivo, social y emocional, que contribuya a fomentar una implicación de las familias en los centros educativos, que participe en la gestión del centro, que sepa y contribuya a trabajar de forma cooperativa y que use las nuevas tecnologías.

 El apoyo que la Universidad tiene en los centros educativos, debe ir más allá de ser un mero contenedor de futuros docentes tutorados por profesionales que tan sólo les mueve la buena voluntad. Es una oportunidad única, conjuntamente con las delegaciones territoriales de Educación, para visibilizar y empoderar a las buenas prácticas educativas y contribuir a su difusión y por qué no a sus bolsillos.

 El acceso a la función pública también requiere una revisión. Sirva como muestra que este año entre los criterios de selección han obviado incluir las competencias básicas como elemento en la programación didáctica, y con redactar un tema de 25, exponer durante una hora y dar respuesta a un supuesto, es más que suficiente para ser docente en pleno siglo XXI lleno de contrastes.

 Este fin de semana he tenido la gran suerte de mirar a mi alrededor y sentir que no estamos solos ni solas. Que estamos dispuestos a aprovechar este periodo histórico altamente estimulante (lo digo por la era de las NNTT), para acertar y para equivocarnos, para hacer proyectos y tareas integradas, para trabajar por rincones y talleres, para hacer revistas digitales, blogs de aula, universos y palabras y consejos de alumnado…Y todo ello con un único fin, vuestros hijos e hijas, nuestros sobrinos y nuestro alumnado.

Por cierto, el IV Encuentro ha sido sensacional. Hemos tenido la inmensa fortuna de compartir el fin de semana con Francesco Tonucci, José Antonio Maria, Javier Iriondo, Amparo Tomé, Joan Vaello, Manuel Segura, Daniel Bernard o Fernando Trujillo. En breve os facilitaré el link en donde podréis ver todas las conferencias que también se vieron en streaming.

 Esta reflexión tan solo pretende reforzar mi optimismo pedagógico, poner a prueba mi creatividad y dar cabida a la divergencia, el espíritu crítico y la autocrítica, y por último llevar a gala el lema "OTRA ESCUELA ES POSIBLE".

2 comentarios:

  1. Muy bonito lo que escribe usted, pero lo cierto es que en la práctica es casi imposible poner de acuerdo en cuanto a metodologías a todo el profesorado de un centro, imposible al cuadrado sumar a esto que todas las familias participen y mucho menos seguir las directrices marcadas en curriculums imaginarios. Ponga usted como ejemplo 3 maestras de infantil intentando trabajar en grupo por proyectos. Al final cada una hará lo que quiere y seguramente se alejarán de esos proyectos a los que en teoría y en el papel le dan mucha importancia, pero que al final no son más que otro guíon para hacer más de lo mismo. Seguramente además 2 de esas maestras se lleven muy bien y dejen apartada totalmente a la otra, marginando su trabajo, por tanto marginando también el trabajo de su clase y sus niños y por supuesto marginando totalmente el trabajo de las madres que quieren participar(no son todas por supuesto). Haga un pequeño experimento. El lunes que viene vaya usted a hablar con una maestra de infantil de su centro, dígale que le muestre lo que están preparando para fin de curso (graduación, fiesta, lo que sea que preparen en el salón de actos, el comedor o donde sea) que probablemente será una muestra de todo lo que han trabajado esas 3 clases. Vea usted si las 3 clases exponen sus trabajos de manera equitativa o como digo habrá una clase menospreciada. Vea usted cuánto de lo que se expone es realmente sobre los proyectos trabajados, y haga una pequeña encuesta sobre la satisfacción de las familias de la clase. Verá que las cosas en papel son siempre mucho mejor que luego la realidad puesta en práctica. Lo que quiero decir es que es muy difícil, casi imposible hacer que los demás tomen como propio algo que de una u otra forma les es impuesto. Si a eso se le suma que no haya un seguimiento eficaz sobre cómo se sienten los participantes (maestras, alumnado, familias), las teorías se convierten en papel mojado. Y seguramente usted me dirá que en su clase las cosas van genial, y seguro que sí, porque usted lo tienen interiorizado y no le es ajeno e impuesto, pero por favor, hable con el resto de compañeros, hable con las madres. Seguro que más de un maestro se fue el año pasado o este año de su centro con mal sabor de boca.
    Abrazos,
    María

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  2. Apreciado señor,

    Tras la lectura de su artículo, he de decir que me ha resultado muy interesante y paso a compartirlo. Por otra parte, me gustaría remitirle a otro que también me ha resultado interesante, y que viene al hilo de lo que comenta, pues aborda uno de los problemas fundamentales de la enseñanza actual: el uso de metodologías obsoletas e ineficaces, transmitidas promoción tras promoción de profesores. Le paso el enlace: http://josejimenezlopez.es/ensenanza-util-frente-a-ensenanza-absurda/

    Espero que sea de su interés. Un saludo.

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